Tu perro se sienta, se tumba, espera, viene cuando lo llamas y hasta sabe dar la pata.
Pero te sientas en una terraza y tienes que pasarte media hora diciendo: «tumba», «quieto», «no», «espera»…
Entonces… ¿está educado?
Esta es probablemente la forma más sencilla de explicar la diferencia entre educación y adiestramiento canino. Adiestrar y educar no son lo mismo. Tampoco son dos cosas enfrentadas. De hecho, hacemos las dos.
La diferencia está en qué estamos enseñando.
Adiestrar es enseñar a hacer algo
Cuando hablamos de adiestramiento canino, normalmente hay una conducta concreta que queremos conseguir.
Sentarse. Tumbarse. Acudir a la llamada. Permanecer quieto. Caminar junto a nosotros.
O cosas muchísimo más complejas. También hay adiestramiento detrás de los deportes caninos, la detección, la búsqueda o muchas otras disciplinas. El perro aprende una conducta y nosotros aprendemos a pedírsela.
Y es muy útil.
Una buena llamada, por ejemplo, puede darnos muchísima libertad y seguridad. Enseñar habilidades puede mejorar nuestra comunicación y entrenar juntos puede ser una actividad estupenda para ambos. El problema aparece cuando pensamos que porque un perro sabe hacer muchas cosas cuando se las pedimos, también sabe qué hacer cuando no se las estamos pidiendo.
Y eso ya es otra historia.
Educar es enseñar a desenvolverse
Volvamos a la terraza.
Podemos conseguir que nuestro perro permanezca tumbado porque cada vez que intenta levantarse le pedimos de nuevo que se tumbe, funciona, pero también podemos tener un perro que llega, mira un poco a su alrededor, olisquea, quizá se mueve dos o tres veces y termina descansando mientras nosotros hablamos.
No hemos tenido que dirigir cada segundo de lo que hacía. Sabe estar.
Eso se parece mucho más a lo que entendemos por educación canina, educar es ayudar a un perro a adquirir las herramientas que necesita para desenvolverse en su vida cotidiana.
Pasear. Esperar. Gestionar la frustración. Relacionarse con su entorno. Descansar. Afrontar situaciones nuevas. Recuperarse después de algo que le ha resultado intenso.
No pretendemos que lo haga todo bien siempre, pretendemos que cada vez tenga más recursos para hacerlo.
Queremos perros competentes
Esta idea es importante para nosotros y está en la base de Adiestramiento Para Todos.
No queremos pasarnos la vida diciéndoles a nuestros perros lo que tienen que hacer, queremos que aprendan a tomar buenas decisiones.
Eso no significa dejarles hacer lo que quieran ni esperar que resuelvan solos situaciones que todavía no saben gestionar. Significa enseñarles.
Si aparece otro perro durante el paseo, quizá al principio necesitemos aumentar la distancia, ayudar a nuestro perro, pedirle alguna conducta que ya conoce o directamente salir de la situación.
Con el tiempo, lo interesante sería que no necesitara un manual de instrucciones cada vez que aparece otro perro. Que pudiera verlo, obtener información y continuar con su vida.
Eso es un perro competente. No un perro perfecto.
No un perro que jamás ladra, se excita, se frustra o tiene miedo, uno que va adquiriendo herramientas para manejar cada vez mejor las situaciones que forman parte de su vida.
A veces el problema no es que «no haga caso»
Esta diferencia entre educación y adiestramiento cambia también nuestra forma de mirar muchos problemas cotidianos.
Seguro que has escuchado alguna vez:
«En casa lo hace perfectamente, pero en la calle pasa de mí».
No necesariamente. Puede que en casa le estemos pidiendo algo que domina en un entorno sencillísimo y en la calle intentemos conseguir exactamente la misma respuesta rodeados de olores, personas, perros, bicicletas, ruidos y veinte cosas más que compiten por su atención.
La conducta es la misma, la dificultad no. Y repetir la orden más alto no hace desaparecer todo lo que está ocurriendo alrededor.
Antes de pensar que nuestro perro es desobediente, cabezota o que «nos está retando», quizá deberíamos preguntarnos si realmente está preparado para lo que le estamos pidiendo.
Ahí también estamos educando.
Porque nosotros somos la otra mitad del equipo
Hay algo que nos gusta mucho de la educación canina: nos obliga a aprender también a nosotros, tenemos que observar.
Entender qué le cuesta a nuestro perro y qué no. Saber cuándo podemos pedir un poquito más. Cuándo estamos avanzando demasiado rápido. Cuándo necesita nuestra ayuda y cuándo podemos darle espacio para resolver.
Y esto no se aprende en una tarde.
Por eso creamos Adiestramiento Para Todos (APT).
Adiestramiento Para Todos no es solo una clase de adiestramiento
APT es nuestro club de educación y adiestramiento canino.
La idea es sencilla: aprender sobre nuestros perros no debería limitarse a pedir ayuda cuando aparece un problema. Queremos aprender también cuando todo va bien, probar cosas, hacer preguntas descubrir habilidades, entender por qué algo funciona, equivocarnos, volver a probar… Y, poco a poco, tener un perro con más herramientas y un humano que entiende mejor al perro que tiene delante.
Porque puedes haber convivido con cinco perros y que llegue el sexto para desmontarte todo lo que creías saber.
Cada perro es diferente.
Los miércoles, Hump Day
Dentro de APT tenemos además los Hump Day, nuestras sesiones grupales de los miércoles a las 19:30.
Cada semana podemos hacer algo distinto: propiocepción, autocontrol, habilidades… lo que tenga sentido trabajar en ese momento.
Las sesiones presenciales duran una hora y se realizan en diferentes parques de Madrid. Empezamos en el Parque Juan Carlos I, aunque iremos cambiando de ubicación y viendo cuáles funcionan mejor para vosotros.
Y además los Hump Day son híbridos.
Quienes no pueden venir pueden seguir la sesión online y en directo. Una de nosotras dirige el trabajo y la otra muestra lo que ocurre con los diferentes equipos y atiende las preguntas del chat.
Porque hay muchísimo que aprender viendo trabajar a otros.
A veces observar qué le ocurre a otro perro, qué cambia su tutor o cómo adaptamos un ejercicio explica mejor un concepto que repetirlo veinte veces.
Los Hump Day son exclusivos para miembros de APT. El plan Acompañamiento incluye uno al mes, Premium incluye todos y Esencial permite comprar accesos individuales.
Entonces, ¿educación o adiestramiento?
Las dos cosas. Queremos enseñar una buena llamada, y queremos que nuestros perros sepan desenvolverse durante un paseo, queremos enseñar habilidades, y queremos que sepan descansar. Queremos entrenar, jugar, probar cosas nuevas…
Pero no queremos tener que dirigir cada segundo de sus vidas.
Por eso, para nosotros, educar a un perro no consiste en conseguir que conozca cada vez más órdenes, consiste en conseguir que cada vez nos necesite menos para resolver aquello que ya sabe resolver.
Y quizá esa sea la pregunta que deberíamos hacernos más a menudo:
¿Mi perro sabe qué hacer cuando no le estoy diciendo qué hacer?
En Adiestramiento Para Todos trabajamos precisamente para eso: para tener perros cada vez más competentes y humanos cada vez mejores acompañándolos.


